SM La socialdemocracia en una era global. ROBIN COOK
 

En el curso de las décadas de los ochenta y principios de los noventa ha sido la derecha la que ha disfrutado de predominancia en Europa. El reto con el que se enfrenta el centro-izquierda es el de garantizar que la primera década del siglo sea una en la que la socialdemocracia pueda continuar estableciendo el orden del día político de Europa y llegue a convertirse en la fuerza natural para el gobierno europeo.

Una característica de la globalización es que no haya ningún Estado estable, sino una constante transición. En esa era, la socialdemocracia debe abarcar un reformismo permanente como condición del éxito. Debemos demostrar que somos capaces de producir las nuevas ideas y las soluciones frescas que requiere un mundo en rápido cambio.

Los socialdemócratas estamos en una posición de fuerza para llevar todo esto a cabo, porque nuestro carácter está formado por valores básicos, no por una disciplina rígida. Nuestros valores de libertad, justicia y solidaridad siguen siendo nuestra guía constante, pero las políticas que nos sirven para presentar nuestras metas de empleo total, de servicios públicos de calidad y de una sociedad justa siempre han estado abiertas al cambio.

Son seis los retos esenciales que debe asumir la democracia social para interpretar un papel de liderazgo en la Europa de la década venidera.

En primer lugar, los demócratas sociales deben trasladar sus valores internacionalistas hacia fuertes partenariados internacionales.

Vivimos en una época en la que la velocidad del cambio se ve arrastrada por fuertes tendencias globales. Es el comercio internacional, que se está expandiendo al triple de la velocidad de la producción, lo que determina el crecimiento económico

La extraordinaria capacidad de la nueva tecnología para comunicarse alrededor del globo de forma instantánea y económica ha supuesto la muerte de la distancia como barrera definitoria entre Estados o incluso entre continentes. Ninguna economía nacional es ya una isla.

En el siglo XXI van a estar a un lado de la divisoria política las fuerzas políticas que sean cosmopolitas y orientadas hacia el exterior, que den la bienvenida al contacto con otros como algo enriquecedor y que se sientan cómodas forjando alianzas internacionales.

El otro lado de la divisoria política lo ocuparán aquellos que miren hacia dentro y se sientan amenazados por el contacto con el exterior. Pero retroceder hacia el aislacionismo no será lo que detenga las cada vez más rápidas presiones de la globalización. Todo lo que va a hacer será condenar hacia puestos de oposición a aquellos que adopten esa postura.

Ésa es la causa por la que, en la mayor parte de Europa, la era global ha reducido a la derecha a la oposición. Las fuerzas derechistas sienten dificultad para adaptarse al nuevo mundo, que premia el trabajo conjunto e impone una penalización al nacionalismo de estrechas miras.

Los demócratas sociales, por el contrario, con su larga tradición de internacionalismo, poseen todas las características necesarias para responder con confianza y creatividad a los retos de la era global.

El segundo desafío es probar que somos capaces de aprovechar el potencial de la economía activada por el conocimiento. Nuestra capacidad de proporcionar puestos de trabajo a nuestros ciudadanos y seguridad a sus familias va a ser la condición central de nuestro éxito continuado.

La socialdemocracia se ha vendido con demasiada frecuencia en el pasado como una fuerza interesada en redistribuir los ingresos, pero no lo suficientemente interesada en crearlos. Sin embargo, hay mayores posibilidades de que los beneficios que deseamos para nuestras gentes fluyan desde una economía dinámica y con mayores ingresos fiscales generados por un crecimiento sostenido.

La escuela de economía de moda entre la derecha durante la generación pasada ha sido un neoliberalismo brutal, sólo capaz de ver una respuesta a la competición global; competir internacionalmente disminuyendo el comercio nacional. Ofrece una mezcla de políticas de reducción de sueldos, de eliminación de derechos en el lugar de trabajo y de recorte de servicios públicos. No sólo es esto algo profundamente poco atractivo, sino que, igualmente, es profundamente erróneo.

La riqueza de las naciones no depende hoy en día de la propiedad de la maquinaria del capital, sino del desarrollo del conocimiento, la energía e iniciativa de sus gentes. Por ello, la preocupación por el desarrollo del potencial humano hasta su máximo límite hace que los socialdemócratas tengan mejor capacidad para proporcionar una economía dinámica.

En los tiempos actuales, los Gobiernos socialdemócratas están probando su capacidad para crear el entorno adecuado para las economías florecientes, a través de una mezcla de gestión sensata de la economía, de una creciente inversión en el capital humano y de acciones para fomentar el empleo total.

Baja el artículo completo en formato .:

 

 

« Regresar
 
 
Lecturas Socialdemocratas
.: Socialdemocracia sin clase trabajadora
.: Socialdemocracia, neoliberalismo y globalización
Suscribete a nuestro boletín
Unete al Blog
Multimedia
 
Semanario Electronico
Red Universitaria Socialdemócrata
¿Qué es Socialdemócracia?

 

De la fundación Socialdemócrata.

 

Esperala

 
   

 

 
Fundación Socialdemócrata Copyright © 2008 Av. Insurgentes Sur #1942, 4o. Piso. Col. Florida Del. Álvaro Obregón, C.P. 01030 México, D.F. Telefonos 91504842 y 91504858. Fax: +52(55)-91-50-51-90, email: contacto@socialdemocrata.org.mx