Pensamiento socialdemócrata sobre el Estado laico
 

Nicolás Ampuero Catalán. Secretario General del Partido Socialdemócrata de Cuba

El Estado laico ha sido siempre un tema controversial y poco comprendido, dado que implica garantizar la libertad ideológica, religiosa y de culto de todos sus ciudadanos sin discriminación alguna, pero vigilando que no se intente obtener privilegios o preferencias sobre cualquier otro pensamiento, fe o credo, debiéndose siempre respetar las leyes del país, e impidiendo que se escuden en las autonomías para violentar este Estado de derecho. Asimismo, para el Estado laico implica también diferenciar lo público de lo privado, poniendo en el terreno de lo privado a todas las
creencias religiosas para que jamás ninguna confesión deba tener carácter estatal o puedan participar de la vida política de los pueblos.

Esta posición laica no es una especie de ideología militante enfrascada en una discusión bizantina o en una lucha contra lo religioso, sino algo distinto, busca establecer el reconocimiento de la diversidad de creencias religiosas, y esto requiere promover valores democráticos en la sociedad.


Ha sido la Institución Masónica la que más ha aportado en el tema. Y esto no es casual, dado que sus objetivos tienen como base los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad, Justicia y Universalidad, y autonomía de juicio de cada ciudadano, fundamentada en la instrucción laica: tales son los valores y principios esenciales de la laicidad. Con la Ilustración y el triunfo de la Revolución francesa, la masonería asume un desafío aún más agresivo: que es la defensa del Estado laico, como garantía de proteger y garantizar de forma segura el pleno ejercicio de los ciudadanos.


Esta defensa implicó la necesaria separación Iglesia-Estado, como una vocación de universalidad y a lo que es común a todos los hombres más allá de sus diferencias. Paralelo a esto, la Masonería recibe fuertes ataques de algunos ministros de cultos, especialmente jerarcas de la iglesia católica, los que no logran intimidar a esta importante Institución de hombres libres, que sigue proclamando que la república laica es de todos y no sólo de los creyentes o no creyentes, por eso ha de ser confesionalmente neutral.

Para efectos académicos y una mejor comprensión del tema, dividiremos laicismo en tres campos de estudios:

1. Laicismo jurídico:


El Estado está obligado a establecer la garantía individual de la libertad de creencias, esto es, el Estado no puede declarar ninguna religión como oficial, ni tutelarse legalmente bajo ninguna religiosidad, ni tampoco puede prohibir ninguna creencia religiosa. El Estado debe reconocer la personalidad jurídica de todas las iglesias o asociaciones religiosas, de modo que todas ellas tengan la garantía constitucional de existir en plenitud de derechos y obligaciones. El Estado tiene la obligación de hacer que las autoridades civiles respeten y hagan valer el orden plural y democrático de la sociedad, más y cuando éste orden se halla culturalmente establecido y consolidado por la sociedad. Esto significa que debe garantizar la equidad máxima o la desigualdad mínima de todas las iglesias o asociaciones religiosas.

2. Laicismo político:


Políticamente, el laicismo debe propiciar que el Estado guarde sana distancia respecto de las Iglesias. No obstante, ello no implica que el Estado cancele relaciones políticas con ellas, ya que la sociedad reclama que el Estado se relacione con sus organizaciones religiosas con respeto y tolerancia, pues finalmente son organizaciones sociales. El Estado debe, políticamente hablando, respetar el ejercicio de los diversos cultos públicos religiosos, procurando la equidad de todas las iglesias o asociaciones religiosas y, en consecuencia, ninguno de sus representantes debe, por sensibilidad política, privilegiar a ninguna de ellas. Políticamente, los representantes del Estado deben distinguir las esferas de lo personal y de lo público; no obstante, en términos estrictamente humanos, no parece sensato prohibir que los funcionarios públicos liquiden o inhiban sus creencias personales sólo por el hecho de haber aceptado un cargo público.

Fuente: http://pscuba.org/articulos/Nicoampuero/laico.htm

 

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